01.- Los tres minutos más largo.
Era como ver una película, sí una escena muy cliché. Susana apoyada en el marco de la puerta del baño con sus manos en la espalda, mirando hacina la nada, más bien recordando a 50 Kilómetros por segundo, la serie de acontecimientos que la llevaron a ese instante, tan… bueno, poco habitual.
Siete semanas atrás, después de salir con Alejandro, su mejor amigo, habían decidido ir a la casa de él, para seguir compartiendo tiempo junto, ya les quedaba cada ves menos, hablaban de las cosas que compartían desde tantos años, y de cómo se mantendrían en contacto después de que ella se fuera de Chile a España. El tiempo paso, Alejandro se levanto del sofá le extendió su mano y le dijo “bailemos”, fue extraño ya que él nunca bailaba al menos con ella claro, dijo que sí obviamente, ¿Quién se no bailaría “Sine I don’t have you” interpretada por Guns and Roses?
Ese momento estaba demasiado lucido en su mente, era como si lo estuviese viviendo nuevamente, la música, las manos de Alejandro una un poco debajo de si cintura y la otra justo a la altura del broche del sostén, las de ella la derecha sobre su pecho, justo sobre el corazón la izquierda por detrás de su cuello, los dos sin moverse mucho realmente, él no baila muy bien. Entonces cuando el tema estaba por terminar y repetía “you”, una y otra vez Alejandro se susurra “te voy a echar de menos”, no alcanzaba a terminar la frase y ambos se miraban a los ojos, de pronto una serie de sentimientos y deseos reprimidos por Susana hace ya más de 3 años volvieron de golpe y demostrando la fuerza que les produjo el encierro, dejando se llevar por ellos se acerco más su boca y rosando los labios con los de él dijo “yo también”, y lo beso con un beso simple, extrañamente tímido en comparación con lo que su interior clamaba, separa su boca cuando la taparon con un beso de verdad, con energía, pasión y fuerza que era expresada por el cuerpo de Alejandro de una manera demasiada sensual como para que alguien intentara huir, sus manos la estrechaban firme y le recorrían la espalda como si fueran cuatro manos y no dos.
Claro la reacción de Susana, no tomo más que media fracción de segundo al sentir nuevamente sus labios juntos y como lo imagino durante años y años de amistad verdadera, pero con note de frustración, no podía dudar, no se lo podía permitir. No!, la mano que apoyaba en el pecho subió hasta el cuello de la camisa para atraerlo más a su cuerpo, la mano que estaba en su cuello tomo fuerza y se posiciono en la nuca, en caso que intentara alejarse antes de que el beso se llamara como tal. Luego de eso ella no tenia intención de separarse de él ni de detener las intensiones de ambos, su sentido del tacto estaba más sensible de lo normar, cada roce de sus pieles la hacia vibrar, casi temblar de placer, quizás eso se atribuye a la espera de años y años, la que exagero su percepción, quiero decir que eran tanto sus deseos de estar con Alejandro como una mujer en su máxima expresión que su cerebro le hizo aprovechar al 100%, cada detalle. No fue capaz de catalogar esa relación sexual, como la mejor que hubiese tenido, pero definitivamente estaba entre su top 5.
Al rememorar el olor de Alejandro, que siempre la intoxico, en su propio cuerpo, las respiraciones agitadas, como se sentían sus pechos al contacto con los dedos de él, como su boca dejaba de disfrutar el gusto de sus lenguas en contacto y muchos otros detalles, no pudo evitar sentir cierta vergüenza, al ser tan precisa con aquellos recuerdos tan placenteros.
Curiosamente, luego del sexo, no hablaron mucho, no se dijeron promesas de ningún tipo, también es curioso, pero los recuerdos se le tornan borrosos, de alguna forma se despidió como siempre con un abrazo y un beso en la mejilla, no es capaz de especificar si fue en la casa de quien.
Ninguno de los dos comento algo al respecto delo sucedido, es más ni siquiera hablaron en la semana y media antes de que ella partiera. Claro como era típico de ella, se invento cientos de excusas, para no hablarle y por las que él no le hablaría, eso no quitaba el hecho de que tenia que suceder y no paso, Susana llego a España, donde haría un curso de especialización sobre la contabilidad española que duraría 3 meses y luego tomaría una vacaciones y conocería un poco más del viejo continente.
El tiempo paso, a pesar de sentir ganas de hablar del tema con alguien se lo guardo, porque no quería ser recriminada por nadie, estaba consiente que no era uno de sus actos más brillantes, pero las emociones y el deseo de apoderaron de ella y no se arrepentía del todo, ni tampoco se recriminaba demasiado, es más hasta cinco días atrás casi era una historia más que recordaría como un acontecimiento único y digno de memorar. Hasta que la falta de algo fundamental la perturbó, apoyada claro de un inocente comentario que suele hacerse cuando una mujer esta con nauseas. Sí señores nauseas y la falta de menstruación la alertaron, pero cuando se desmayo a causa de un perfume de hombre en el metro, se horrorizo.
El atraso no era novedad en su vida, las nauseas tampoco, podría ser la nueva comida, el cambio de clima, lo agitado de la semana, en fin. Ahora la perdida de la conciencia no, eso no era habitual, por mucha gente que hubiese, la sola idea la tensaba y le hacia sentir como si flotara lejos de su cuerpo. ¿Seria posible que el condón se rompiera? Grave, muy grave
Su mente comenzó a llegar a tiempo presente, ya le mostro cuando compro el test casero y cuando contaba las gotas, entonces la puso en alerta, han transcurrido 3 minutos y 45 segundo, debía constatar los resultados. Camino lenta y sin expresiones tomo el test que tenía lo observo con atención, la barra mostraba dos líneas verticales de un color marrón. No tenia necesidad de ver en la caja lo que aquello significaba ya había leído los posibles resultados y como identificarlos.
En definitiva, tenia que sacar fuerzas.
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